De que yo no cambie.
Y mis sueños desconcertantes como el que tuve en la madrugada donde me miraba frente a un espejo pero no me veía como tal, veía el rostro de la persona y cada vez que más me acercaba hacia la imagen reflejada en el espejo se ponía turbia, hubo un momento en que mis ojos, o mis supuestos ojos reflejados en el espejo no se apreciaban, solo como si fueran dos cuencas vacías con rastros de sangre coagulada. Me acerqué mucho al espejo hasta pegar mi nariz y la imagen reflejada comenzaba a temblar, se veía desesperado y como si gritara con demasiado dolor, en ese instante todo era color rojo y negro, quise romper el espejo con mis dientes. De repente desperté.



Citar y responder
Que me tengan que rebanar pedazos de carne prodrida cual tacos de suadero porque los tejidos están ya todos hechos caca y y y 


Bookmarks