Un mico y un elefante fueron expulsados de la selva por armar camorra.
Vagaron por el desierto cinco dias y cinco noches. Al sexto dice el mico:
- Ole, tengo ganas de follar.
- aja.
- en serio. Déjese dar un ratico, no sea malito.
- no joda mico marica.
- a lo bien parce...
- pero entonces tiro y tiro.
- OK
El mico se monta en el elefante "Oh yeah" decía el mono, el elefante sin inmutarse. "Ou llea, si si si, di mi nombre, di mi nombre" gritaba el mono frenético lleno de placer.
- Listo mico maricón, ahora me toca a mí.
Entonces el elefante mete su verga de elefante por el ojete del miquete que queda empalado como un pincho.
"Oh yeah" decía el elefante mientras el mico gritaba, sangraba y gemía. Al elefante le entró el frenesí y comenzó a darle en forma, como a violín prestado, a lo que el mico comienza a vociferar
- ¡Métame las bolas! ¡Métame las bolas!
- Como quieras mico marico. - entonces le metió las bolas.
- ¡Esas no! las de los ojos que se me están saliendo!



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